Los “Festivales de La Paz”

Jóvenes con música y poesía enfrentaron la dictadura.

PRÓLOGO

Quienes tuvimos la oportunidad de participar, como organizadores, artistas, gestores culturales, jurados o simplemente como espectadores, en aquel año 1982, del que fuera el primero de una serie de cinco Festivales Nacionales y dos Encuentros Latinoamericanos de Canto y Música Popular, los últimos en 1987, realizados en el Centro Social de la Ciudad de La Paz, por el GRUPO CANTANDO…, así con mayúscula!!, difícilmente podamos olvidar tan renovadora experiencia.

Experiencia que comenzara antes del 82, cuando un grupo de jóvenes de nuestra Ciudad, se reuniera con la intención de hacer algo en favor de su gente, de su pueblo a través de la cultura, dando vida así, con entusiasmo, entrega, tesón, alegría y un cúmulo de esperanzas, sueños y trabajado duro, a lo que se llamó Silvato,

A puro esfuerzo y corazón se sucedieron los espectáculos, y La Paz recibió a Dino, Larbanois y Carrero, Universo, Rumbo, Los Zucará, Tabaré Arapí, Ruben Olivera y tantos otros.

Eran años difíciles y tristes, pero a la vez rebosantes de lucha y resistencia. Resistencia que se manifestaba en todos los planos, también en el cultural, que es siempre ideológico, y más concretamente en el ámbito del canto, con una generación de artistas que se nutrieron en el seno de luchas populares que representaban (y representan) el sentir de un pueblo que ganaba espacios constantemente.

Si bien las brechas se abrían (recuérdese plebiscito del ’80, elecciones internas de los Partidos Políticos, etc.), las condiciones eran sumamente duras. Por ejemplo se solicitaban de parte de las autoridades militares, 3 copias de cada uno de los temas que presentaba cada participante y cada invitado a cantar, y sólo un día antes, o mejor dicho unas horas antes de empezar el evento, se sabía quiénes podían participar y si se podía hacer, con todos los trastornos económicos y desgaste humano, y riezgos que esto implicaba.

Era para que el grupo se cansara y largara todo inmediatamente. Era una provocación expresa a la natural rebeldía de la juventud.

Pero a pesar de las censuras, prohibiciones y persecuciones, la resistencia se seguía plasmando y el canto o música popular crecía, se multiplicaba en todo el país, y por ende había que ofrecerle un cauce adecuado al torrente de nuevos valores que surgían. La iniciativa de un Festival Nacional de Canto Popular en el interior, en su momento pudo parecer imposible y hay mil anécdotas que hubieran justificado el fracaso, pero no es el fin de estas primeras palabras el hecho de plantearlos. Hubo compromiso de mucha gente, personas que jamás hubieran hecho algo en común si no fuera por una cantidad de situaciones complicadas que estaban atravesando. Esto no es menor, dado que con el tiempo, las cosas se saben y podemos corroborar que mientras muchos ignoraban los padecimientos, otros más conscientes e informados pusimos nuestro “pellejo” por la libertad.

Pasados más de treinta años de la última edición, y entendiendo que nadie fue capaz de contar esta historia, resolvimos romper el silencio, que reivindica fundamentalmente el trabajo, el compromiso físico e intelectual, de un grupo de jóvenes que no le pidieron permiso a la dictadura, para salir a la “cancha” y ocupar un espacio para dar batalla por la libertad y la democracia.

También, y es justo decirlo, fueron acompañados por un montón de gente mayor que apostó a ellos y aportó su experiencia, contención y compromiso.

Como reflexión, que para nada intenta ser final sino un punto de arranque para una investigación más profunda, queda una rica experiencia que sin dudas marcó una etapa dentro de la música popular uruguaya.

Quedan esos cientos de jóvenes que contra viento y marea, recorrieron el país llevando con su voz una propuesta clara, tirando por tierra la resignación, él no te metas, él no se puede y portando como herramientas, la poesía, la música, la cultura bien amarradas a sus convicciones.

Queda también la unión en un mismo escenario de todas las ricas vertientes de nuestra música popular, desde Zitarrosa a Rada, de Ruben Olivera a Los Estómagos, pasando por La Reina de La Teja, Viglietti, Numa, Larbanois y Carrero, los Benavides, Joventango, Quo Vadis, Beatriz Santos, Pareceres, Trochón, Washington y Cristina, La Justa, La Entubada y tantos, tantos otros.

Quedan tres casetes y un disco de vinilo editados completamente con gente nueva y desconocida en la década de los 80.

Queda el perfil particular de este Festival, donde no importaron premios alienantes, donde todos tuvieron su oportunidad, en jornadas maratónicas, donde todo fue un gran foro didáctico, de intercambio, donde el aporte oficial no existió, sino que tanto en dictadura como en democracia jugó en contra, y donde siempre prevalecieron los grandes objetivos comunes ante las actitudes personales oportunistas y de corta mirada.

Queda a partir de ahora este libro, creemos que aporta a dar a conocer hechos del pasado reciente, que surgen de los valiosos testimonios recogidos a lo largo de 30 años de los protagonistas, de las múltiples imágenes, fotografías, recortes de prensa, actas, todo guardados celosamente para que un día dieran a luz, acompañados de nuestro relato.

En fin, nuestra experiencia sirvió y la seguimos considerando válida, otros desde diferentes plateas tendrán su propia visión, y sabrán cuales han sido sus aportes en aquellos momentos, lo importante tal vez en este caso sea el hecho, lo vivido por ese impresionante grupo humano.

Desde hace años soñamos en que estos recuerdos no desaparecieran, ni que fueran narrados ligeramente sin el real contenido que tuvieron, por eso y porque hasta hoy hemos logrado ser CANTANDO…, a todas las personas que hicieron posible el Festival de La Paz y los Encuentros Latinoamericanos, a quienes además ofrecieron su testimonio, gracias porque sin todos nosotros este libro no sería una realidad.

“…Todo está guardado en la memoria. Sueño de la vida y de la historia. La memoria despierta para herir. A los pueblos dormidos. Que no la dejan vivir. Libre como el viento…”

Leon Gieco

Autores: Loreley Rodriguez Cabrera,

Alejandro (Aco) Rubbo Sarralde.

Este dibujo de nuestro amigo Tabaré Gomez Laborde “Tabaré”, fue realizado en un mostrador de la cantina del 1er Festival, el original permanece en nuestro poder.

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